Diario

Desconectarme del mundo para conectarme conmigo misma

Melania participante del proyecto «Promoviendo la salud integral en colectivos de mujeres migrantes en riesgo de exclusión social a través de la generación de hábitos de vida saludables. Fase II, Nos comparte que para ella los encuentros del proyecto se convirtieron en un lugar donde soltar peso, aprender y reencontrarse, esos espacios representan, ante todo, seguridad y autocuidado: «Son espacios donde una puede desconectarse del mundo para conectarse consigo misma». 

Recuerda bien cómo llegaban a cada sesión: «Veníamos cargadas, cargadas de la rutina del día a día». Pero algo cambiaba durante el encuentro. «Nos conectábamos con nosotras mismas y salíamos livianas. Ese sentimiento de liviandad después de cada encuentro se sentía, una podía sentirlo. Después de los encuentros una se iba hasta con otra vibra, con otra sensación». Por eso, asegura, este tipo de proyectos son tan valiosos. 

Nos comparte que hay un momento concreto que, en sus palabras, le «hizo clic». Muchas veces había oído que respirar ayuda cuando una se siente mal emocionalmente. Lo había intentado, pero no le funcionaba: «Trataba de respirar y nada. Me frustraba, y hasta me sentía peor». Pero todo cambió en una de las clases de yoga, cuando la profesora explicó una imagen que todavía la acompaña: cuando estamos con ansiedad o con pensamientos que no salen de la cabeza, es como si fuéramos en un tren a mil por hora. «Y si el tren va a mil por hora, no lo puedes frenar de golpe con una respiración, porque se va a chocar». La profesora les explicó que, cuando el sistema está saturado, primero hay que mover el cuerpo para ir «bajando los decibeles»: hacer shaking, salir a caminar, sacudir la tensión. Solo después llega el momento de respirar, para «aterrizar». «Ahí entendí cómo es que realmente funciona», cuenta. «Las emociones no se pueden manejar así, de golpe; hay que ir poco a poco. Lo he puesto en práctica y me ha funcionado». Comprender el porqué, y no solo el qué, marcó la diferencia: le dio herramientas útiles para su día a día y me quitó la sensación de estar haciendo algo mal. 

Un mensaje para otras mujeres 

A quienes estén pensando en participar en la próxima fase del proyecto, les lanza un mensaje claro: «Que vayan sí o sí, que se animen. Y que no les dé vergüenza hablar de lo que les pasa, porque son espacios seguros, donde una realmente se siente escuchada por las demás». 

Y añade un consejo práctico: «Que no falten a ninguna clase, porque cada sesión es sumamente valiosa. En cada sesión se aprende un montón, y lo lindo de estos encuentros es también llevarse herramientas». 

Cuidar a quienes cuidan 

Su experiencia refleja uno de los pilares del proyecto, facilitar a mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas trabajadoras del hogar y de los cuidados, espacios seguros donde abordar su salud física, mental y emocional, y aprender herramientas sencillas y prácticas para incorporar a su rutina. 

Desde Farmamundi agradecemos a Asociación Trabajadoras del hogar y los cuidados el deseo de seguir uniendo esfuerzos para seguir trabajando juntas y especialmente a Melania su confianza y su generosidad al compartir lo vivido. A pocas semanas del cierre de esta Fase II, testimonios como el suyo nos confirman que merece la pena seguir abriendo espacios donde las mujeres puedan llegar cargadas y marcharse más livianas. 

Porque, como ella misma resume, se trata de «desconectarme del mundo para conectarme conmigo misma». 

Proyecto «Promoviendo la salud integral en colectivos de mujeres migrantes en riesgo de exclusión social a través de la generación de hábitos de vida saludables. Fase II«, desarrollado por Farmamundi con la financiación del gobierno de Aragon. Convocatoria 2025. IRPF 0,7 %].