Diario

«Fue un espacio para aprender, compartir y volver a conectar conmigo misma»

Patricia llegó a España hace casi dos años para trabajar como cuidadora de un hombre mayor en Almazán en Soria.  Desde abril vive en Zaragoza y como tantas trabajadoras del hogar y de los cuidados, conoce bien el desgaste que supone esta labor con jornadas exigentes, situaciones de trato difícil y un nivel de estrés que, en sus palabras, llega «a un punto donde uno dice: no aguanto más». Ese cansancio fue precisamente lo que la animó a dar el paso. «Lo vi como una oportunidad de conocer herramientas, de aprender mejor cómo es el autocuidado y cómo gestionar mis emociones», explica. «Cuando trabajamos con personas mayores buscamos todas las herramientas para mejorarles la calidad de vida, pero a nosotras mismas a veces nos hacemos a un lado». Por este proyecto me recordó que es fundamental no olvidarse de una misma, aunque cuidemos a otros.   

Lo más valioso del proyecto para Patricie, fue encontrar un lugar donde sentirse tranquila y libre: «Aprendí a ser yo misma, a poder expresarme abiertamente, sin el peso del qué dirán. Saber que estaba en un espacio seguro». Le permitió también reconocerse en otras mujeres. Durante los encuentros y las sesiones de yoga, compartió vivencias con compañeras que, como ella, llegaban cansadas y con heridas que necesitaban ser atendidas. «Entendí que no es solamente una la que ha tenido historias difíciles. Todas tenemos pedacitos de historias difíciles», recuerda. Uno de los momentos que guarda con más cariño fue poder hablar abiertamente de su propia historia, con la que dice haberse reconciliado: «Me regalaron tiempo y espacio, y eso lo valoro mucho». 

Herramientas para el día a día 

El aprendizaje que más ha incorporado a su vida es la autoobservación: «Aprender a reconocer lo que siento, hacer una pausa, respirar y preguntarme qué necesito antes de reaccionar». Entre las herramientas que hoy utiliza menciona la respiración consciente, el tapping y otros ejercicios corporales sencillos —presionar suavemente la zona de las clavículas y soltar, mover pies y manos— que le ayudan a integrar y gestionar lo que siente. 

El cambio, asegura, ha sido profundo: «Antes uno pasaba por alto todo lo que sentía. Trataba de disimularlo comiéndose algo o llamando a alguien, y ni siquiera se daba cuenta de que estaba ansioso. Lo que no quería era sentir». Hoy entiende que «cuidar de mi salud emocional es tan importante como cuidar mi salud física» y que las emociones no se ignoran, se escuchan. «Es liberador», resume. 

Patricie tiene claro el valor de estos encuentros para las trabajadoras del hogar y de los cuidados: «Nos brindan la posibilidad de ser escuchadas, comprendidas; nos dan herramientas, nos hacen sentir apoyadas y nos recuerdan que también tenemos derecho a ser cuidadas». De este proceso se lleva «herramientas para conocerme mejor, gestionar mis emociones y cuidar más de mí». Y expresa un deseo para el futuro: que sigan existiendo espacios de encuentro como este, «porque el apoyo entre mujeres es muy valioso». 

A otras mujeres que estén pensando en participar les anima a hacerlo: «Que se den la oportunidad, que no piensen solo en lo que pueden aprender, sino también en lo que pueden descubrir de sí mismas. A veces necesitamos un espacio para compartir y para recordar que nosotras somos importantes». 

Testimonios como el de Patricie reflejan el corazón de este proyecto: promover la salud integral física, mental y emocional de mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad, a través de hábitos de vida saludables, herramientas de autocuidado y espacios seguros de escucha y acompañamiento mutuo. 

Mientras nos acercamos al cierre de esta Fase II en diciembre, desde  Farmamundi queremos agradecer a Patricie y a todas las participantes su confianza, su valentía y su generosidad al compartir sus historias. Ellas nos recuerdan cada día por qué merece la pena seguir construyendo, juntas, espacios donde cuidar también a quienes cuidan. 

Proyecto «Promoviendo la salud integral en colectivos de mujeres migrantes en riesgo de exclusión social a través de la generación de hábitos de vida saludables. Fase II«, desarrollado por Farmamundi con la financiación de gobierno de Aragon. Convocatoria 2025  IRPF 0,7 %.