Diario

La resiliencia -también- se aprende y practica

Resiliencia: del latín resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre ‘saltar hacia atrás, rebotar’, ‘replegarse’.

1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

Reímos, bailamos, abrazamos, sonreímos, compartimos, analizamos. Nos aliamos, nos cuidamos, nos entretejimos. Gozamos, aprendimos, reflexionamos, experimentamos, teatralizamos, interpretamos y retratamos. Nos lanzamos de forma abierta a aprender sobre la resiliencia desde el (re)conocimiento y la (re)conexión.

Para ello, nos dimos cita el 31 de enero en el IES Severo Ochoa (Granada). Acudieron al llamado 19 profesoras y un profesor de cinco centros educativos granadinos, expectantes -ya desde un espacio previo de encuentro informal- ante una sesión formativa que ha puesto en el centro una cuestión esencial: ¿somos resilientes? ¿Y nuestras aulas? ¿Podemos promover la resiliencia entre nuestro alumnado, en y desde nuestras aulas?

Con la facilitación de una maestra como Stéphanie Mouton, de La Hoja Blanca, planteamos el reto mayúsculo de contribuir a sostener lo que está pasando: una crisis global, continua e integral que nos sume en la incertidumbre cotidiana.

¿Qué está pasando en los centros educativos? ¿Son espacios seguros, protectores y saludables? ¿Qué está ocurriendo en y con nuestra gente joven? ¿Cómo y cuánto podemos contribuir a construir entornos más resilientes, con más y mejor salud socioemocional?

Es complicado ser parte de una formación en la que se hable del dolor, de lo que realmente duele y paraliza. De clavos físicos y emocionales que nos atraviesan. De incapacidades, pero sobre todo de posibilidades. De soltar y confiar. Respirar, respirar y respirar como principal activo de salud y acicate para impulsar procesos que (nos) transformen. De parar y sentir(nos). Pero ahí se encontraron docentes con disposición para afrontar retos…

Este proyecto va de cosas importantes y que importan. Es incómodo porque hurga y, por eso mismo, puede sumar para construir resiliencia personal, comunitaria, global. Por eso mismo es valiente y se nutre de personas que también lo son.

En esta formación pusimos en valor el papel de las máscaras que usamos cotidianamente, reconociendo lo que queremos cambiar. También aprendimos que se hace imperativo incorporar miradas, tomar conciencia, pensar y repensar, reconocer lo que nos incomoda. Abrir paréntesis, parar y observar. Nadar contracorriente entre tumultos y prisas. Adoptar herramientas para ser más conscientes y mejorar.

Nos vamos a casa con la sensación de que hay mucho por hacer, pero que todo empieza por andar y abrir camino. ¡En las próximas semanas, siguiente parada en el camino!



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